1923

Hace 95 años los vecinos de el Colorado fundaron un club deportivo. Y lo bautizaron con el nombre de La Cruz, en honor a esa cruz que los vecinos habían levantado en lo que hoy es el camino a la Zofri. Juan Rondón su primer presidente, en una foto con toda la directiva, expresa el gesto fundacional y sobre todo la idea de un nosotros, de un colectivo, fiel expresión de una ciudad como la nuestra, que se estructuraba en torno a sus barrios populares. La práctica del deporte operaba como puente que unía. En una esquina de Amunátegui con Videla funcionó la sede hasta que de la noche a la mañana, tuvieron que emigrar. Cuenta la leyenda que un joven llamado Manuel Silva, acompañado de Michea y de tantos otros, en peregrinaje cargaron las copas y vagaron por la ciudad. El destino le señaló a la plaza Arica como su segunda casa. Antes pasaron por Videla con Juan Martínez. Desde los años 50, La Cruz habita en la plaza Arica, hasta tal punto que para los cronistas como Raúl Duarte o Hernán Cortez, decir La Cruz era sinónimo de plaza ariqueños. Se construyó una sede que durante la dictadura militar se destruyó y de paso, en los años 80, nos quitaron la cancha que pensábamos que era nuestra. Sin cancha y sin sede nos los arreglamos para sobrevivir. Edgardo Barría el presidente de los tiempos difíciles, en rigor en esos años duros, fue el encargado de mantener la llama cruciana encendida.

A los 95 años gozamos de buena salud y sobre todo de buena memoria. Tenemos 120 niños y niñas inscritas de manera formal tanto en La Cruz como en la Federación de Básquetbol de Chile. Un grupo de padres y apoderados que a fuerza de lotas cada semana nos ayudan a cubrir gastos. Gracias a la escuela Centenario tenemos un lugar para entrenar. Por ahora celebramos y nos encaminamos al centenario. Esperamos el día 9, con las copas alzadas pronunciando el nombre de los que ya no están y cantando nuestro himno: “Por que buen cruciano soy”.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 9 de septiembre de 2018, página 14

Facebooktwittermail