Bandeja

Gracias a la Zofri S.A y su política de responsabilidad social -que otros deberían imitar- jugar básquetbol en la plaza Arica se ha hecho, tal cual era antes, un hecho habitual. Ya van tres años de hacer bandejas que nos enseñó el viejo Manuel Silva, el viejo Bagioli y más atrás don Santiago White, don Alfredo Chung y el Pibe Cepeda.

Niños y niñas se desplazan sobre el asfalto pintado de verde, en búsqueda de un cesto. La bandeja y la trenza, el abecedario del básquetbol se lleva a la práctica. Uno, dos y mejor aun un triple constituye un deseo que durante la semana se práctica y que el sábado se lleva a cabo. Hombres y mujeres que van a la feria, se detienen a ver a los niños y niñas jugar por sus colores.

Ahí están los jóvenes defendiendo los colores de los clubes más antiguos: Academia de Educación Física, La Cruz y Jorge V. Y los nuevos como Fénix, Dragones, Don Bosco y Maho. Equipos mixtos, en la que los niños y niñas, conviven alrededor de esa pasión que da el baloncesto.

La plaza Arica revive retomando esa vieja tradición que afirmaba, y con justa razón, que ese barrio, era antes que nada, de basquetbolistas. Los otros deportes venían después. Ser de La Cruz era sinónimo de ser de la plaza Arica y viceversa.

Zofri S.A, hace un aporte extraordinario no sólo al deporte, en este caso, el baloncesto, sino que también a la integración social, a la práctica de la amistad, al encuentro de niñas y de niños que sin el soporte de este deporte, no se conocerían. Jugar rompe fronteras,  abre puertas y ventanas, rompe aldabas cerradas por el prejuicio.

Los mejores amigos que se tienen provienen, del barrio, de la escuela y sobre todo de los deportes. Se juega, pero también se hace amistad, se cultivan lazos que durarán toda la vida. A la larga, cuando se pregunta que nos dejó el deporte, la respuesta es una sola: amigos, amigas y una marca que no se borra jamás.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 12 de noviembre de 2017, página 25

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