Cien años de soledad

Jamás olvidaré el verano del 71 cuando aparte de capear tumbos en Cavancha me leí de un sopetón tres novelas, entre ellas “Cien Años de Soledad”. Anyelina Chiang nos había dado como tarea para esas vacaciones leer “La Madre” de Gorki y “El Señor Presidente” de Asturias. García Márquez nos mostró otro concepto de realidad o mejor dicho, oficializó lo que todas nuestras viejas nos contaban al caer la noche en Iquique. La matanza de la bananera era la versión de la nuestra, la de la escuela Santa María. Ya lo han dicho varios, “Cien Años de Soledad” es la historia novelada de América Latina, y los Buendía son los Gaetes o los Pérez. Hasta ese entonces “La Cabaña del Tío Tom”, regalo de otro profesor Octavio Villarroel Coca, de la Centenario, me había abierto los ojos a la otredad como se llama ahora. Remedios La Bella y Ursula, Melquíades y José Arcadio poblaron nuestro imaginario de un modo casi definitivo. En los años 80, Gaby Gandolfo, en una gesto noble, valiente y extraordinario, me invita a dar una charla al IPI sobre realismo mágico. Dejo constancia de lo anterior como ejercicio de la memoria y para advertir la suerte que tuve de tener esas personas transparentes y dadivosas. García Márquez nos enloqueció y cometimos el error de querer escribir como él.
“Cien años de soledad” está poblado de personajes únicos e irrepetibles, paradoja ya que los Buendía están condenados a repetir su historia. Los pergaminos de Melquíades, el gitano, lo establecían claramente. La soledad marca a sus personajes de un modo tajante. Es la soledad de América Latina que a veces pierde la memoria. Después de leer esta novela, y de reelerla la vida ya no es la misma. Hace un año mi tía Yiya me entregó un ejemplar de esa novela que había escondido desde aquel 11 de septiembre. Agradezco a doña Anyelina Chiang, majestuosa, tierna y a su modo solitaria, a Gaby Gandolfo, por su gesto irreverente al darme una tribuna en esos años, donde no habían tribunas. Iquique quería olvidar su pasado macondiano.
Publicado en La Estrella de Iquique, el 10 de junio de 2018, página 15

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