Doña Margot

Pieles Rojas Damian Mercado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Margot Loyola recorrió esta diversidad cultural llamada Chile con preguntas que calaban hondo en las muchas almas que tiene este país. El Norte Grande fue una de las estaciones a la que siempre volvía. Y cada vez con más preguntas. El cachimbo con todas sus singularidades locales, le parecía fascinante. Nunca afirmó si el de Macaya era mejor que el de Mamiña o el de Pica o Tarapacá. Lo suyo no era meterse en las profundas sensibilidades que nos arropan.

Cuando llegaba a la ciudad esta parecía detenerse. Los folklorista de Iquique les abrían las puertas de sus casas. El iquiqueño, ya los sabemos tiene el alma y la mampara abierta de par en par. (¡Tenían! me corrigen). La fiesta de La Tirana, siempre le pareció un texto complejo y lleno de sutileza. Tratando de entender el porqué del baile de los pieles roja, buscó, encontró y entrevistó al sastre peruano, Aniceto Palza, el fundador. Ya lo sabemos, los investigadores andan en búsqueda de las causas profundas, de las esencias, de los motivos más allá de los aparentes. Ella, escribe, para dar cuenta de la respuesta de don Aniceto. La miró con aire despreocupado, se arregló el penacho y respondió con tres palabras flacas, pero eficaces: “Porque me gusta”. No hay fotografía para ver la cara que puso Margot Loyola ante tamaña y desproporcionada respuesta. No hay manual de metodología de la investigación social que nos diga que hacer frente a este tipo de respuestas.

Margot Loyola nos deja, aparte de su inmensa obra, su inspiración para dar con las claves de esta geografía que la Violeta también emprendió. En tiempo de identidad y de patrimonio, el nombre de esta chilena patiperra, suena con un eco inmenso. Nació en otro Chile, más aldeano que global, más humilde y a escala humana. La última estadía de esta dama en Iquique, fue cuando vino invitada por la Universidad Arturo Prat a recibir su Doctorado Honoris Causa. Fue el año 2010. Sigue ahora, en otros paisajes, en búsqueda de la respuesta del sastre peruano.

Facebooktwittermail