El viejo Schenoni

El viejo Schenoni, don Juan, guardaba un secreto a voces. Pero lo disimulaba con la elegancia que nunca perdió: esos bigotes, ese sombrero, y sobre todo con su traje de bombero. Los viejos lo sabían, pero había un pacto de silencio. Los de La Cruz, lo mirábamos con respeto, a pesar de que sus hijos jugaban por el Norteamérica. Hay apellidos, ya lo sabemos vinculados a los clubes: Ayala a Estrella de Chile, Lozano a Yungay, Giovanetti a la Academia. Las hermanas del Valle a Jorge V.
Hasta que un día, o tal vez una noche, en no sé que aniversario de La Cruz, alguien, un viejo, añiñado por el vino soltó la pepa. Lo dijo despacio para que todos escucháramos. Respiró hondo, se frotó las manos, como para calentar el cuerpo. El viejo Schenoni, agregó, fue presidente de La Cruz, allá por los años 50. Quedamos todos boquiabiertos e incrédulos, pero el viejo Michea, lo confirmó. Nadie puso en duda nunca las palabras del viejo Michea. Allí se destapó esa olla. ¿Pero, cómo y cuándo y porqué? Todos al unísono exigíamos una explicación. En sus tiempos mozos, don Juan fue administrador del Matadero Municipal y en tal condición, fue electo presidente de ese club que pronto cumplirá 95 años. Buscamos su figura en varios de nuestros archivos y ahí aparece don Juan, con esa sonrisa que se le trasladaba a los ojos. No hay que olvidar además que su hermana Mafalda fue una figura del baloncesto, y por cierto, defensora de La Cruz. Un club, llevó su nombre. Su nieto brilla en el sur.
Juan Schenoni Donoso fue de esos dirigentes deportivos y sociales que tanta falta nos hacen. Bombero y dirigente de los italianos residentes, su padre fue además dueño de la panadería La Espiga de Oro, según nos cuenta Mario Zolezzi.
Y a partir de esa noche nuestro cariño por el viejo Schenoni creció en forma exponencial. No nos cansamos de invitarlo a nuestros aniversarios. En la calle lo saludábamos con ese cariño que los viejos nuestros se merecen. Y, más aún, le perdonamos todos o casi todo, menos los cestos de sus hijos contra nuestra canasta.
Publicado en La Estrella de Iquique, el 1 de julio de 2018, página 15

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