Flor sonora

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Bob Dylan ha ganado el Nobel de Literatura. La canción está de fiesta. Los puristas han puesto el grito en el cielo. Lo que amamos las canciones nos sumamos a la celebración. El género del canta/autor anterior a que la poesía se imprimiera, con este premio, disuelve la falsa dicotomía entre alta cultura y baja cultura.

Bob Dylan representa el modelo de esta figura que escribe poemas y los entrega hecho canción. No sabemos qué es lo primero: si la música o la letra. Pero para el caso da lo mismo. Dylan además supo dejar la guitarra de palo por una eléctrica y con ello, asumió nueva musicalidad y sobre todo, una nueva postura sobre su quehacer. Quebró una tradición y fundó al interior de la misma, otra.

Hay que pensar ahora que el premio Cervantes de Literatura bien lo podría obtener Serrat, Silvio, Aute, Sabina o todos aquellos, hombres y mujeres, que han hecho de la canción un instrumento para embellecer y denunciar las injusticias del mundo. Y pensar que en Chile, Patricio Manns, bien podría ser nuestro próximo premio Nacional de Literatura. Y la Violeta Parra bien pudo haber sido premiada como Nobel de Literatura. Y están aquellos, los que han musicalizados a los grandes poetas como Paco Ibáñez, Juan Cedrón, Alberto Cortez entre tantos otros, construyendo un puente entre poesía y canción.

Mi padre ferroviario y colocolino estaría de fiesta. Hoy que lo recordamos en un año más de su ausencia, feliz estaría de saber que la canción, esa flor sonora, ha sido premiada.

Bob Dylan lector de Dylan Thomas ha sabido en su obra, cerca de 500 canciones, retratar una época desde los años 60 a la actualidad. Tiempo fecundos en cambios hasta el punto tal de pensar en el “Fin de la Historia”. La poesía, hecha canción, se hizo más potente. Supo en lo que dicen que es su mejor canción percibir el aire desolado del habitante de nuestra sociedad: “¿Cómo se siente? ¿Cómo se siente?/Estar completamente solo, sin saber el camino a casa/ Ser un completo desconocido, como una piedra que rueda”.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 16 de octubre de 2016.

 

 

 

 

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