Llaves al minuto

Proliferaron por la ciudad de la mano de la Zona Franca. Así como el ciclo salitrero expandió los salones de fotografías, sastrerías y otros servicios. Las pesqueras a las chamallas, los copiadores de llaves se esparcieron por ferias. Producir el milagro en un minuto. Duplicar la llave que aclaremos no es de la felicidad.

Una especie de laboratorio con un artesano, muerto de sueño luego de un largo feriado. Abrió a la hora que la identidad local manda, pasadas las 11.AM. Saludó apenas. Y entre murmullo y murmullo -vaya a saber uno como durmió la anoche anterior- se dio el trabajo de copiar la llave. Su negocio era el desorden más ordenado que uno puede imaginar. Pinzas, alicates, maquetas de llaves de todos los colores, cajas vacías donde alguna vez había pilas, esas que los que no sabemos, llamamos de dedo. Llegar a casa, probar la llave, y comprobar que hay milagros que tardan un minuto, no tiene precio. La que visité alternaba con el oficio del relojero, aquel que te cambia la pila con una prolijidad sólo comparable con la de un cirujano.

Vuelvo a las llaves. Ignoro cual fue la primera que se instaló en Iquique. Pero en la calle Thompson al parecer, está la más antigua. Oficios como este que conviven con la decenas de costureras en la feria persa. Necesarias como la siesta. Te ofrecen, otro milagro del tiempo, hacer una basta en un minuto. Pasar por esa feria es escuchar las máquinas de cocer a todo dar, una especie de recuerdo de la primera revolución industrial. El arte de conversar con varios alfileres en la boca, es magia. Tijeras, huinchas, dedales, tizas, en fin. En mi casa en tiempos duros mi madre forraba botones. Una pequeña máquina y a esperar a la clientela. En la ventana un “Se forran botones”.

Oficios inadvertidos pero necesarios como el pan con aceitunas. El taller del vecino Arquero fragua incluida deja paso a la maestranza. De vez en cuando un afilador de cuchillos con su melodía nos lleva a esa otra ciudad, la que ya no existe.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 11 de noviembre de 2018, página 15

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