Mañanismo

Hermosa la palabra mañana. Traza la idea de futuro cercano. Mañana puede ser incluso sinónimo de utopía. Mañana nos vemos, se juran los enamorados. Mañana ganamos dicen los humildes deportistas. Mañana volveremos dicen los mesiánicos y seremos millones. Mañana empiezo la dieta, afirman los obesos. Mañana comienzo la tesis dicen los egresados.  La palabra mañana tiene un aire de esperanza, pero también de tragedia. “Mañana me iré, amor mío…” cantan Los Angeles Negros, “pero esta noche la paso contigo”, exclaman a modo de consuelo.

“Vuelva usted mañana” dice el clásico texto de Mariano José de Larra. Y la frase se despliega en toda su hondura. Síntesis perfecta de la burocracia y de su arte de jugar no sólo con nuestro tiempo, sino que además con nuestras expectativas, que es casi lo mismo. No hay peor violencia que decirle eso a un migrante. Mañana conversamos, otra expresión del juego del poder. Larga noche para el enamorado. El que maneja el tiempo, tiene el sartén por el mango. Mañana estamos listos, agrega el albañil, con una displicencia extraordinaria. Mañana es una excusa. Hoy no se fía, mañana si, manifiesta el cauto y desconfiado comerciante. Quien maneja el tiempo lo maneja todo. “Reloj no marques las horas”, el bolero con su epifanía en tiempos de la visita del Papa.

Mañana, en muchos casos, es futuro imperfecto. No es el mañana de los cristianos y su promesa del paraíso, en la que no habrá tiempo ni menos calendarios.  Mañana es el viernes para los cansados trabajadores que escriben en las redes sociales: “Mañana es viernes y mi cuerpo lo sabe”.

Mañana es una categoría poli-semántica. Da para todo. Por lo mismo cuando se le pone fecha y hora adquiere una realidad indiscutiblemente trágica.  “Mañana cerramos el trato”. El calendario que se regala en enero, es un intento por hacer de mañana una realidad domesticada.

Mariano José de Larra concluye«¡Eh!, ¡mañana le escribiré!». Da gracias a que llegó por fin este mañana que no es del todo malo: pero ¡ay de aquel mañana que no ha de llegar jamás!”.

Publicado en La Estrella de Iquique, el  7 de enero de 2018, página 15

Facebooktwittermail