Nicho 91

 

 

El nicho 91 del cementerio Nº1 tiene sus singularidades. Allí están los restos del soldado Mario Domingo Cortés. La lápida tiene, aparte del nombre, una frase elocuente: “fue fallecido”. Y la fecha 28 de mayo de 1900. Su muerte tiene la hora precisa, la 06.15. Abajo el nombre de quien le compró el ataúd y el nicho: Leoncio Acevedo.

¿Quién era Cortés? Oriundo de Parailillo, soldado del regimiento Rancagua Nº 4, fue castigado por el cabo Casiano Espinoza, por no estar listo a la hora de la diana para la revisión habitual. A golpe de bayoneta castigó al soldado. Luego fue recluido y antes de ser dado de baja, tomó venganza. Y por la espalda asesinó a Espinoza. Fue condenado a muerte. Dejó varias cartas donde muestra arrepentimiento y clama por el perdón. La prensa de la época las publicó. Abajo de la tumba de Cortes, está la de Cenovio Vicentello, fusilado también. Pero nada se sabe de él. Aparece el nombre de la mujer que compró el nicho. Hortensia Rodríguez Pinochet.

Más de 4000 personas se dieron cita al fusilamiento. Según la prensa fue una madrugada helada como pocas han habido. Se le fusiló a un costado del Hospital, pero no se precisa en que sector. Las mujeres eran mayoría, afirma El Tarapacá.

El fletero Leoncio Acevedo le brindó no sólo el ataúd y el nicho, sino que también cariño y protección. No se sabe los motivos que animaron a Leoncio a solidarizarse con Cortés. El Tarapacá, dicen que la muerte no fue instantánea. Un tiro de gracia terminó con su vida.

Han pasado 117 años de ese episodio y aun le llevan flores a Mario Domingo Cortés. No sabemos donde está enterrado Casiano Espinoza. Flores rojas y blancas, depositadas por no se sabe quien, le siguen dando vida a este soldado que en carta a su madre le pide que atiendan bien a Leoncio Acevedo (poco sabemos de él) que cada año va a la fiesta de Andacollo. Este nicho es la señal de la persistencia de la memoria y de la solidaridad con el fusilado. A lo mejor, en el lugar donde fusilado se habrá levantado una pequeña ermita. Y si así fue, la ciudad se la tragó.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 27 de febrero de 2017, página 15. Esta versión corrige algunos errores mío, publicado en la prenda escrita.

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