Semana Santa

Quema de Judas en Iquique, año 1954

La Semana Santa de los años sesenta tenía un tono gris. El otoño ya se apoderaba de las calles de Iquique. Subir el cerro no era lo nuestro en esos días. En otros si. Había que traer brillantina y buscar algún tesoro que aun sigue ahí. La música selecta se adueñaba del dial y las tres radios AM se sumaban a la pena casi universal del sacrificio de Cristo. El pescado se adueñaba de la cocina. A los comerciantes, no sólo los movía el lucro, sino que también la fe. Al caer la tarde, fieles en procesión rezaban y cantaban a media voz. La ciudad se llenaba de susurros. La pelota y la bicicleta se guardaban en el patio. Iquique olía a harina de pescado, a jazmín, a velas encendidas. En viernes santo, el sol caía más temprano.

Hace unos años asistimos a Semana Santa en Macaya. En ese lindo pueblo aún late el sentimiento que algunas vez se adueñó de Iquique: lo solemne, la culpa, la esperanza invadían el imaginario religioso.

El domingo, Jorge Rojas, en la calle Juan Martínez, organizador de la Quema de Judas, convocaba a la población a hacerse parte del ajusticiamiento de Judas. Desde los años 90 se ha tratado de revivir, esta tradición proveniente de España.

Quemaban las monedas de la traición cuando el pelele ardía junto al júbilo del pueblo. La traición no se perdona fácilmente. La canción “Judas” de Quelentaro, le ofrece la posibilidad de que se redima, siempre y cuando traicione los “vendepatrias”. Judas aun está vigente. La televisión sigue programando “Ben Hur” y “El manto sagrado”.

En este Iquique sin plano regulador de ninguna especie, la Semana Santa lejos está de condensar los sentimientos que hace un par de décadas atrás, realizaba. El silencio de los viernes santos parece ser cosa del pasado. La estridencia ahora ocupa su lugar. En los ochenta, se inventó la tradición de subir el cerro Esmeralda. Peregrinar es parte de nuestra identidad. No es vano es la palabra que más se pronuncia en la vida cotidiana, aunque a decir verdad, se reemplaza por “ir a La Tirana” o bien por bailar.

Fotografía de la familia Rojas.

Publicado en La Estrella de Iquique, el 16 de abril de 2017, página 11

 

 

 

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