Voces pampinas

 

 

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La industria del salitre creó y recreó un habla cuyas voces aun resuenan. Muchas de esas expresiones han caido en desuso. Sus hablantes han muerto. O bien al no usarla habitan el diccionario del olvido. El año 1929, se edita en Antofagasta el libro de Aníbal Echeverría y Reyes: “Voces usadas en la industria salitrera”. No tiene más de 55 páginas, pero contiene un conjunto de palabras usadas en el proceso productivo del salitre. Es por decirlo de alguna manera, un diccionario técnico. Por ejemplo, la palabra cascajo. La define como “materia compuesta de cantos rodados, con poca base salina”. Abundan este tipo de descripciones. Pero no puede sustraerse el autor al factor humano. De allí entonces que aparezcan expresiones como “Catre de Elefante”: “El formado por una calamina, sostenida con tarros vacíos de bencina”.

Cholos, rotos y cuicos, son los apeltivos con la que se conoce a chilenos, peruanos y bolivianos en la pampa salitrera. Con el nombre de Cata, se refiere a un tiro pequeño de dinamita para remover el caliche. A través de este conjunto de voces queda claro como un proceso productivo, en este caso del salitre, produce un habla que se entiende en relación a estas duras faenas. No nos explicamos porque se le denomina Catalina, a esa rueda que gira sobre un eje, para arrastar un peso.

En la literatura nortina nos encontramos con una serie de palabras ya en desuso. Embelecos, calamorros, unto, bichicuma y otros más que Mario Bahamonde recogió y nos legó, constituyen un patrimonio intangible rico y eficaz.

El paisaje sonoro de la región, con su diversidad de sonidos, encontraba en el grito de saludo, en la arenga política, en las barras, en la predicación religiosa su mejor caja de resonancia. El sonido del reloj dando casi puntualmente la hora, la sirena de las doce, el pito de la seis, constituían medios de comunicación inimaginables en los tiempos de hoy.

Hablar es nombrar las cosas, hacerlas visible. Y lo que hicieron los pamìnos fue crear, bautizar y solemnizar la nueva realidad. Mi tio me preguntaba que si quería ganarme un canchito. Me brillaban los ojos. Hoy releyendo ese diccionario me encuentro con el significado de la palabra: Remuneración extraordinaria.

 

Publicado en La Estrella de Iquique, el 26 de abril de 2015, página 29

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